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ERES ENERGÍA. PERO… ¿EN QUÉ FRECUENCIA ESTÁS VIBRANDO?

Por si no lo sabes. Eres energía.

Tú, y todas y cada una de las personas en este mundo somos energía.

Y aunque parezca un concepto nuevo, esto lo sabían de sobra los antiguos, filósofos, doctores, científicos, y yoguis.


Todo es energía, somos energía y nuestra vibración tiene mucho que ver con nuestro estado físico, mental y emocional. Es por esto, que últimamente he profundizado mucho en este tema, especialmente para poder ayudar a mis pacientes en la sanación bioenergética y a través de los cuencos del Himalaya.

Y no sólo nosotros somos energía, todo lo que nos rodea es energía, incluso nuestros pensamientos son energía y nuestras emociones, nuestras palabras, nuestros gestos… Absolutamente todo. Es más, el mundo entero está formado por energía vibratoria.


¿Cómo es tu energía? Las frecuencias vibratorias bajas están relacionadas con sentimientos y pensamientos negativos, como miedo, ira, envidia, crítica, culpa, etc…

Las frecuencias vibratorias altas están relacionadas con emociones, sentimientos y pensamientos más positivos, amor, alegría, libertad, compasión, etc…

Así que para saber en qué frecuencia estás, puedes preguntarte simplemente: “¿Cómo me siento hoy?”

Si te sientes bien es que estás vibrando en una frecuencia alta, y si te sientes mal, es que estás en una frecuencia baja.

Esta sería la forma más básica para reconocer en qué frecuencia estás vibrando. Pero, como no vives aislada del mundo y muchas de las cosas que te rodean afectan tu energía y tu a la de ellos, es importante considerarlas.

Cosas que afectan a tu energía:

Otras personas La energía de otras personas es obvio que afectan a la nuestra, es más, a veces directamente absorben tu energía o tu la de ellos. Cuando es una energía de alta vibración es maravilloso, pero estar con alguien puede afectarte de manera negativa dejando en ti un sentimiento triste, de angustia o preocupación. ¿Lo has notado?

Lugares Hay lugares que pueden elevar tu energía como estar en la naturaleza, en espacios abiertos, centro de meditación o yoga a diferencia de estar en una calle saturada, espacios de mucho ruido, hospitales, o lugares donde puede haber dolor y sufrimiento que te agotan, tensan o drenan.

Situaciones Cada día vives situaciones que te exponen a diferentes frecuencias energéticas. Observa cómo va tu día, y cómo te has sentido en las situaciones en las que hoy has estado.

Alimentos Los alimentos son energía, y algunos te darán una energía más positiva y otros una energía menos positiva. Y esto no tiene nada que ver con las calorías, sino más bien tiene que ver con que tan naturales o procesados estén los alimentos, por ejemplo, no es lo mismo la energía de una agua de coco natural que la de una envasada y procesada.

Actividades Hay actividades que te hacen vibrar muy alto y otras no tanto. Está claro que no te sientes igual haciendo algo por puro compromiso que algo que realmente gozas y disfrutas. ¿Qué actividades puedes notar que te roban energía?

Como puedes ver TODO afecta a tu energía, pero tú puedes elegir. Lo importante es que aprendas a reconocer y a conectar con tu propia energía para poder vibrar alto y sentirte bien Pero… ¿Cómo puedo vibrar alto? Lo primero es reconocer que en el ajetreo diario vas reaccionando sin más a lo que ocurre según te afecte y tu frecuencia energética sube y baja al son de los acontecimientos… Al menos a mí me pasa cuando no pongo cuidado y no paro a observarme.

Porque esa energía va de fuera para adentro. La energía de las situaciones, las personas con las que nos cruzamos, o una comida que nos sienta mal, altera nuestra propia energía.

Para que seas menos vulnerable a lo externo es importante tener conciencia o lo que sería vivir Mindfulness para dejar de reaccionar y poder mantener tus pensamientos, sentimientos y acciones en sintonía con una energía sana.

Lo más importante es CUIDAR de ti, de tu energía, tu vibración. Independientemente de lo que ocurra fuera.

Así que hoy te propongo un ejercicio para conectar con ella. Es un ejercicio sencillo de auto observación , que te llevará unos minutos.

  • Elige un momento en el que puedas estar un ratito a solas sin que nadie te moleste, incluido teléfono, televisión, etc… Apaga toda distracción.

  • Siéntate o acuéstate. Puedes estar en tu lugar habitual de meditación, en la cama, o en el sofá… No importa, mientras estés cómodo(a) y puedas relajarte.

  • Coloca tus manos en tu pecho, en tu plexo solar o bien en tu vientre, lo que tu consideres tu centro.

  • Conecta con tu respiración, y poco a poco ve haciéndola más suave, lenta y profunda.

  • Cuando te sientas más o menos relajada pregúntate: “¿Cómo me siento?” (No te enredes en si está bien o mal, solo observa)

  • Observa lo que surge. A lo que surja, pregúntate: “¿Es este sentimiento mío?”

  • Si sientes que no es algo tuyo y que ha surgido porque te has contagiado con la energía de algo externo o alguien, inhala, y al exhalar, suéltalo.

  • De nuevo pregúntate: ¿Cómo me siento?

  • Vuelve a preguntar si es tuyo. Si no es tuyo, vuelve a respirar y a soltar.

  • Deja poco a poco afuera todas aquellas energías que no sientas como tuyas, intenta distinguir si te sientes bien por una situación o si el sentimiento viene de ti.

  • Cuando por fin logres conectar con lo que sí viene de ti mismo(a) , de tu centro. Siéntelo. No importa ahora si lo sientes como positivo o negativo. Lo importante es que te estás sintiendo a ti mismo(a), tal cual, tu propia energía. Abrázala. Abrázate.

  • Quédate un momento contigo, sin juicio, sin culpa, sin miedo. Siéntete. Has conseguido eliminar lo externo y quedarte con lo auténtico que hay en ti.

  • Vuelve a conectar con tu respiración y con cada inhalación y exhalación agradece tu momento presente, llenándote de luz, amor, armonía.

  • Siente cómo tu energía va cambiando.

  • Quédate respirando así el tiempo que elijas o necesites para elevar tu energía.

Para terminar el ejercicio… En el proceso, habrás detectado energías externas que te ayudan a elevar tu propia energía y energías externas que la disminuyen y te la roban. Pero lo más importante que quiero que te lleves hoy es: Tú puedes cambiar eso.

El consejo es sencillo, aunque no siempre conseguimos llevarlo a cabo. Potencia tu alta vibración y disminuye las otras.

Una de las formas que me ayuda mucho a elevar mi energía, es el tiempo que me dedico a estar bien! Mi práctica de yoga diaria, cultivar relaciones positivas, tratar de no estresarme por lo que no vale la pena, disfrutar lo que hago y hacer cosas que disfruto, meditar y pasar tiempo al aire libre.

Entonces… ¿En qué frecuencia estás vibrando? Si quieres, cuéntamelo en los comentarios.

Un abrazo enorme. Ilana Saadia

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